Alone in the Dark (1992–1994) – La trilogía que inventó el survival horror, vamos, el padre de Resident Evil.
Nota previa: este artículo se sale un poco de la temática habitual de la web. Normalmente no me encargo de estos guisos, pero la ocasión lo merece. La trilogía original de Alone in the Dark está gratis en GOG, y eso es una oportunidad de oro para volver a experimentar miedo noventero del bueno, del que se cocinaba a base de atmósfera, silencio y planos imposibles. El que me dejó marcado durante mucho tiempo.
Hay juegos que no solo se juegan: se sufren, se recuerdan y te acompañan toda la vida. Alone in the Dark es uno de ellos. Para muchos, descubierto gracias a Micromanía, fue el primer contacto real con el terror interactivo tal y como hoy lo entendemos.
Esta es una mirada a la trilogía original, sin nostalgia ciega, pero con el respeto que se gana un clásico fundacional.
Alone in the Dark (1992)
Plataforma: PC (MS-DOS)
Infogrames hizo algo que nadie había hecho antes: mezclar escenarios 3D poligonales, personajes en 3D, cámaras fijas cinematográficas y una ambientación claramente inspirada en Lovecraft.
La mansión Derceto no daba miedo por lo que enseñaba, sino por lo que sugería. Silencios largos, planos imposibles, enemigos torpes pero inquietantes y una sensación constante de vulnerabilidad.
La jugabilidad era dura: controles rígidos, combates lentos y puzles que exigían pensar. Pero todo tenía sentido dentro de su propuesta.
Lo mejor:
Atmósfera opresiva única para su época
Narrativa ambiental (libros, diarios, pistas)
Innovación técnica real
Lo peor:
Controles toscos incluso para su tiempo
Combate poco agradecido
Importancia histórica: enorme. Sin este juego, Resident Evil no existiría tal y como lo conocemos.
Alone in the Dark 2 (1993)
Plataforma: PC (MS-DOS)
La secuela optó por un camino distinto: más acción, menos terror. Cambiamos el horror cósmico por una trama de gangsters, vudú y piratas zombis.
Seguía siendo técnicamente sólido, más pulido y variado, pero perdió parte de la magia. El miedo daba paso al tiroteo, y la tensión se diluía.
Aun así, es un juego ambicioso, largo y con ideas interesantes.
Lo mejor:
Mayor variedad de situaciones
Mejor ritmo y controles algo más afinados
Producción más grande
Lo peor:
Atmósfera menos terrorífica
Demasiada acción para lo que la saga pedía
Sensación general: buen juego, mala secuela.
Alone in the Dark 3 (1994)
Plataforma: PC (MS-DOS)
El más olvidado de la trilogía… y con razón. Ambientado en un western sobrenatural, intenta recuperar el terror, pero se queda a medio camino.
Es continuista, correcto y sin grandes errores, pero también sin momentos memorables. Para cuando llegó, el impacto técnico ya no sorprendía y el género empezaba a evolucionar por otros derroteros.
Lo mejor:
Intenta volver al terror
Ambientación original
Lo peor:
Falta de identidad clara
Sensación de cierre forzado
Conclusión
La trilogía original de Alone in the Dark no es perfecta, pero es fundamental. El primer juego es historia viva del videojuego. El segundo, una desviación curiosa. El tercero, un epílogo discreto.
Hoy, jugarlo es entender de dónde venimos. Y lo mejor: está gratis, lo que lo convierte en una recomendación obligatoria para cualquier amante del terror y de los clásicos.
No es un juego para todos los públicos actuales. Pero si entras en su ritmo, Derceto sigue cerrando puertas… y abriendo pesadillas.
Recomendado para: jugadores veteranos, curiosos del survival horror y lectores de Micromanía que aún recuerdan esas páginas con capturas imposibles y textos que te vendían miedo en disquetes.


