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15 octubre 2025

🛠 Manual para instalar Vaultwarden en Proxmox usando un script.

Vaultwarden es una alternativa ligera y autoalojada a Bitwarden. Es ideal si quieres tener el control total de tus contraseñas y alojarlo tú mismo en casa o en tu entorno Proxmox. A continuación, te explico paso a paso cómo hacerlo utilizando el script de tteck, que automatiza la instalación en un contenedor LXC.


Copiaremos este enlace en la consola de nuestro ProxMox.

Configura los parámetros del contenedor

El script te pedirá que configures algunas opciones básicas:

  • ID del contenedor: Puedes dejar el valor por defecto o elegir otro si prefieres.

  • Hostname: Por ejemplo, vaultwarden.

  • Dirección IP: Si usas IP estática o DHCP.

  • Tamaño del disco, RAM y CPU: Adapta estos valores según tus recursos disponibles.

  • Contraseña del root para el contenedor.

  • Otras opciones como acceso SSH, backups automáticos, etc.

Puedes usar las opciones por defecto si no estás seguro

Nosotros cogeremos la opción por defecto:

 Accede a Vaultwarden

Desde un navegador en tu red local, entra a:

http://IP_DEL_CONTENEDOR:8000

Ahí podrás crear tu cuenta de usuario.


Y listo, Vaultwarden corriendo dentro de Proxmox, fácil, rápido y sin depender de nadie. Un paso más para tener tu propio ecosistema digital en casa, 100% tuyo.

Nos leemos en el próximo post 👋

13 octubre 2025

De aquel primer post a este número 100

💯 Post número 100: gracias, de verdad.

Cuando publiqué el primer artículo en el blog, no tenía ni idea de hasta dónde llegaría esto. Simplemente quería dejar por escrito lo que iba aprendiendo, los trucos que me salvaban en mitad de una instalación que se resistía, o esas pequeñas guías que a mí me habrían encantado encontrar cuando empecé a trastear con servidores, Docker o Raspberry.


No imaginaba que, años después, acabaría escribiendo esto: el post número 100.

Cien entradas parecen poco, pero cuando pienso en todo lo que hay detrás —las pruebas, los errores, los “¿por qué no arranca?”, las noches frente al monitor y las veces que algo funcionó sin saber muy bien por qué— me doy cuenta de que este blog no es solo mío.

Es también de todos los que habéis pasado por aquí, de los que me habéis escrito un correo con una duda, habéis dejado un comentario o simplemente habéis leído una guía y os ha servido para sacar adelante vuestro proyecto.

Porque al final, esto va de compartir, de no guardar el conocimiento en un cajón, de ayudar a que otro no se vuelva loco con el mismo problema que tú ya sufriste y de ese espíritu de comunidad, es lo que me anima a seguir escribiendo.

A veces me preguntan por qué sigo, si no hay anuncios, ni clicks, ni grandes cifras detrás, y la respuesta es simple: porque me gusta, porque cada vez que alguien me dice que ha montado su propio NAS, o que ha descubierto una alternativa libre gracias a un post, me doy por satisfecho.

Porque en un mundo donde todo cambia a la velocidad de la luz, seguir aprendiendo, compartirlo y hacerlo en nuestro idioma tiene un valor enorme.

Así que gracias.

Gracias por leer, por apoyar, por hacer que este blog siga vivo, por cada “gracias, me sirvió” que llega al correo, por cada recomendación que hacéis a otro que empieza, por cada visita que mantiene esto en marcha.

Este post número 100 no es un punto final, sino una pausa para mirar atrás, sonreír y seguir adelante.

Quedan muchos proyectos por montar, muchos cacharros que revivir, y muchas ideas que compartir.

Nos seguimos leyendo,
Justo 🐧

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